Sábado 2 de marzo de 2019: Excursión a la ermita de ermita de San Cristóbal, en la sierra de Bolea.

El pasado sábado, día 2 de marzo, el destino de nuestra excursión fue la ermita de San Cristóbal, para el grupo más numeroso, y la ermita de la Trinidad para otro grupo.

Nos reunimos todos en el albergue de peregrinos que nuestra Asociación mantiene abierto en Bolea, y que nos sorprendió por su pulcritud a quienes no lo conocíamos. Desde allí salimos en medio de un auténtico vendaval de aire, tomando cada grupo su propio camino, menos tres personas que prefirieron quedarse en Bolea visitando la villa.

Quienes integrábamos el primer grupo tomamos una pista de tierra ancha por la que, con un ligero ascenso, llegamos a la ermita de Santa Quiteria, a unos dos kms. de Bolea. Situada entre olivares, es un edificio de escasa altura y gran longitud, ya que en él se encuentran diversas dependencias además de la capilla propiamente dicha, que se ubica en el extremo oeste. Tenemos constancia de que esta ermita ya existía en el S. XVII.

Dejamos atrás esta ermita, y tomamos hacia el norte una senda estrecha en peores condiciones que la anterior. El camino corre paralelo al profundo barranco que forma el río Sotón, abriéndose paso entre coscojas y aliagas hacia el fondo del barranco. El ascenso es continuo pero sin grandes desniveles. La verdad es que cuando mirábamos hacia atrás, en un día claro y diáfano, la hoya de Huesca y el pantano de la Sotonera ofrecían una vista espectacular. Poco a poco, conforme nos adentramos más en el barranco, la vegetación que nos rodeaba se iba haciendo más espesa y abundante.

Nos sorprendió, en un recodo de la senda,  la aparición ante nosotros del vertical roquedo donde se encuentra enclavada la ermita rupestre de San Cristóbal. No fue fácil verla al principio, pero pronto la descubrimos colgada en medio de la pared, mimetizada con la roca donde se ubica. La senda llega así debajo de la ermita a juntarse con el río Sotón, que en este tramo discurre por entre estrechos canales tallados en la roca, por lo que no tuvimos ninguna dificultad en cruzar el río.

Allí nos esperaba la tortuosa y empinada senda, por un espeso bosque de bojes, por la que llegamos a la rudimentaria escalera de piedra que da acceso a la ermita. Yo creo que a todos nos impresionó el bellísimo paisaje que rodea este lugar, y la paz que inspira. Destacaba en la ermita una pintura mural del arcángel San Gabriel, muy antigua, y el altar de yesería. Quedan en el interior restos de una antigua escalera de piedra por la que se accedía a un coro, hoy desaparecido, construido en el s. XVIII. Esta ermita, lugar de retiro y oración para antiguos eremitas, se encuentra documentada por primera vez en el s. XVI, pero sin duda es muy anterior.

Tras el almuerzo sentados en el suelo rocoso y soleado a la entrada de la ermita, emprendimos el regreso a Bolea. En total, el recorrido fue de 13 kms. con un desnivel de 300 metros. La excursión terminó, para algunos de nosotros, con una rica paella servida en Aniés.

Juan Antonio Garcés.