HISTORIA:

San Galindo. Entre 1106 y 1107 el obispo Esteban funda la llamada Casa de la Limosna (l’Almosna) de Huesca, “domus elemosinaria sedis oscensis”, dependiente de la Catedral y siguiendo el modelo de la Limosna de Jaca, que era instituida por el obispo infante García.

El “elemosinarius” era el administrador de la “domus Elemosine” que atendía a pobres y peregrinos. Para su atención se fundó la Comunidad de Hermanos de la Casa de la Limosna a cuyo frente estuvo como magister, Galindo de Perola de 1170 a 1191, siendo los miembros de esta comunidad protegidos por el Papa Lucio III en 1182.

En la Casa de l’Almosna habían de recibir asistencia diez personas que solamente podían recoger los alimentos. Formalizada la secularización en los capítulos generales de 1302, se aumentó el número a veinticinco las personas a socorrer o atender en el comedor común que dejó de ser llamado refectorium. Obligándose al Limosnero a proveer en el comedor servilletas, vasos, cuchillos, cucharas y platos, y cuando un pobre o peregrino moría en la Limosna, a sufragar los gastos de mortaja, sepultura y cera para los funerales.

“Spital de illa Helemosina”

Como hospital dependiente de la Limosna de la Catedral, existió este centro de acogida y asistencia que nos aparece documentado en 1191, 1195, 1210 y 1284 en el Monedaje de la ciudad.

En testamento otorgado por Guillermo de Oros en el año de 1210 deja a este hospital cinco sueldos y “centum morabetins alfonsis boni auri et recti ponderis” a los “spondalerii”. Su emplazamiento debió de estar dentro de las edificaciones del conjunto de la Seo, siendo un arco superviviente de estas construcciones en la actual calle de Forment, el que era  denominado  como arco del hospital.

“Spital de Sancti Michaelis”

La obra asistencial en la ciudad de Huesca se completaba con el Hospital de San Miguel, trazado su perímetro por el propio rey Alfonso I en presencia del clero y los ciudadanos oscenses, relatándonos un documento, como descendiendo del caballo recorrió el lugar situado entre la puerta Sircata, desde donde se encontraba el horno, hasta el antiguo cementerio de los cristianos y desde el muro interior hasta el de afuera, delimitando con sus pasos el espacio que a solicitud de los ciudadanos,  entregaba en donación al obispo Esteban, a San Pedro y a los canónigos, para que así pudieran levantar en este espacio, una iglesia dedicada a San Miguel y cementerio común. Será en el año 1144 y durante el pontificado del obispo Dodon, cuando esta iglesia es adscrita a la sacristía de la catedral….”iam bona voluntate et inspiratione divina, concessi sacristanie, capitulo concedente, ecclesiam Sancti Michaelis que est extra muros….”. A fines del siglo XII el hospital era propiedad del Obispo y Cabildo y del Concejo.  En septiembre del año 1214, Pedro Pomar dona a Santa María de Salas un campo situado debajo del Hospital de San Miguel, que linda con el río Isuela, y con el muro de tierra.

“Spital de San Lázaro”

Por varios instrumsangalindoentos del archivo de la ciudad de Huesca, correspondientes a los siglos XII y XIV, se tiene constancia que hubo en la ciudad frailes de San Lázaro, que moraban en el hospital de los leprosos, por otro nombre de San Lázaro, los cuales, conforme a su instituto, tenían a cargo la asistencia y curación de aquellos enfermos.

Sabemos que en el año de 1195 estaba en funcionamiento este hospital, pues consta que Magíster Guillelmus otorga testamento a su favor, al igual que en 1196 Magister Andreas, capellán de la reina de Aragón lega en su testamento diez sueldos “ad leprosis” esto es, al hospital de leprosos.

Toda esta gran obra asistencial fue gestada y dirigida por el magister Galindo que moría en Huesca en olor de santidad, por ello la reina de Aragón Doña Sancha, esposa de Alfonso II de Aragón, quiso que descansara en el Santuario de Santa María de Salas, para veneración de peregrinos.